El pueblito del Parque O’Higgins aún se mantiene como un lugar tradicional, un lugar en estilo colonial, donde las decoraciones de los locales muestran la esencia del ser chileno, elementos del campo, comidas típicas que se mantienen todo el año. A pesar de no ser actualmente un lugar concurrido, el pueblito mantiene un público fiel el fin de semana que hacen de este lugar un paseo recurrente.
Entre los locatarios se comenta que las pasadas fiestas patrias, en el 2008, pueden ser las últimas que se hagan en el pueblito. Este lugar se ha mantenido como el corazón de las fiestas patrias durante muchos años y genera muchas utilidades a los locales. Por este lugar han pasado presidentes y mucha gente que repleta el lugar todos los años. El pueblito actualmente está reducido a menos de la mitad, se han destruido sus locales más importantes y la presencia de escombros, de tierra, el quite de baños públicos, el poco interés por tener la vigilancia que requiere el sector, han ido alejando a los turistas y a la gente que hacía del pueblito su paseo oficial del día domingo.
Las ventas empezaron a bajar, hasta que ahora la ganancia de los locatarios es mínima. Es muy notorio el desanimo de los trabajadores. Entre ellos han solidarizado, gente de los locales demolidos, han prestado ayuda en trabajo a los demás locales en pie, ya que muchos trabajadores, desmotivados por esta destrucción del pueblito han tomado la decisión de irse. Manifiestan claramente su decepción hacia las autoridades, la situación antes era distinta, dice un garzón: “esto antes era una romería, todos los días romería, se llenaba, y me acostumbré a trabajar así, que pase esto ahora, es un crimen, estoy el día completo sentado, sin hacer nada, y eso me deprime…”. La disminución de público ha sido paulatina, han afectado, las demoliciones, el quite de baños públicos, la falta de vigilancia, lo complicado de los accesos, la basura que acumulan las empresas que construyen. Esto ha llevado incluso a que los locatarios deban subir un poco los precios para superar las dificultades económicas.
Es pensable, que ya al estar reducidos a nada, principalmente los locales bailables, los más amplios y los más antiguos y famosos, las fiestas patrias no tengan en este lugar el mismo brillo como era costumbre en los años anteriores, y es lamentable esta situación, los planes de demolición están detenidos por el momento, y es de esperar que se mantengan así y se genere un diálogo y solución para la gente del pueblito.
Por: Alvaro Paredes Orellana
15/6/09
Sexta Observación...
Esta tradición e historia que guarda el pueblito del Parque O’Higgins está pasando en la actualidad por su peor momento, hay varios locales que se encuentran reducidos a polvo, a nada y varios locatarios se sienten amenazados por una demolición total del lugar. Se observa entonces el desahucio y la impotencia de los locatarios y empleados del lugar.
Dentro del pueblito, se encuentran los lugares más antiguos y únicos y que algunos de ellos aun siguen en funcionamiento, estos son los museos y destaca el museo de insectos. Su dueño, Roberto Pérez de Arce (apodado “el barata”), es un hombre de trayectoria y muy conocido en el ambiente de los entomólogos chilenos. Lleva más de 30 años de existencia y es visita obligada por los entomólogos que pasan por Santiago. Alberga unos 50 insectarios, y variedad de insectos nacionales y del mundo.
En los más de 30 años que tiene de actividad, el pueblito es un lugar que lucha por mantener firmes las costumbres y tradiciones chilenas. A pesar de esto, la alcaldía de Santiago, en el año 2006, en un proyecto impulsado por el Alcalde de ese entonces Raúl Alcaíno, con apoyo de particulares, arquitectos chilenos y una empresa norteamericana –que se encargo entre otras cosas de recrear la villa olímpica para los juegos olímpicos de Beijing 2008- quería remodelar y revitalizar el pueblito, por la inseguridad y delincuencia en algunos sectores y por el deterioro de sectores y áreas verdes.
Toda esta tradición e historia, por lo tanto, se puede venir abajo. A fines del 2005 y comienzos del 2006, la municipalidad de Santiago, al mando del Alcalde Raúl Alcaíno, lanzaron un proyecto de remodelación del Parque O’Higgins, que contemplaba la reforestación de 7.5 hectáreas. Esto implicaba la demolición de los locales y lugares del pueblito, con la promesa de tener un nuevo lugar donde seguir trabajando. Quedaron así reducidas a escombros la torre El molino, los restoranes Pagoda, La Tuna (local que en sus tiempos reunía a importantes representantes de la música bailable nacional y con capacidad para 600 personas, de Jueves a Domingo, el local permanecía repleto), El estribo. Hoy quedan solo nueve locales donde trabajan entre 60 y 70 personas además de los tradicionales museos que quedan como testimonio histórico. El alcalde declaraba al iniciar el proyecto "es importante sensibilizar a la opinión pública, sensibilizar a los locatarios (...) y a las empresas privadas para que nos colaboren en recuperar el parque, que es el más grande de la Región Metropolitana". La principal motivación para la remodelación era reforzar la seguridad que era un motivo para la disminución de visitantes. La intervención en el parque durará un total de 15 años y estará en manos de la empresa Polis, asesorada por Sasaki –encargada entre otras cosas de la rehabilitación del Central Park, del Parque Washington y de la villa olímpica de Beijing para los juegos olímpicos del 2008-.
Por: Alvaro Paredes Orellana.
Dentro del pueblito, se encuentran los lugares más antiguos y únicos y que algunos de ellos aun siguen en funcionamiento, estos son los museos y destaca el museo de insectos. Su dueño, Roberto Pérez de Arce (apodado “el barata”), es un hombre de trayectoria y muy conocido en el ambiente de los entomólogos chilenos. Lleva más de 30 años de existencia y es visita obligada por los entomólogos que pasan por Santiago. Alberga unos 50 insectarios, y variedad de insectos nacionales y del mundo.
En los más de 30 años que tiene de actividad, el pueblito es un lugar que lucha por mantener firmes las costumbres y tradiciones chilenas. A pesar de esto, la alcaldía de Santiago, en el año 2006, en un proyecto impulsado por el Alcalde de ese entonces Raúl Alcaíno, con apoyo de particulares, arquitectos chilenos y una empresa norteamericana –que se encargo entre otras cosas de recrear la villa olímpica para los juegos olímpicos de Beijing 2008- quería remodelar y revitalizar el pueblito, por la inseguridad y delincuencia en algunos sectores y por el deterioro de sectores y áreas verdes.
Toda esta tradición e historia, por lo tanto, se puede venir abajo. A fines del 2005 y comienzos del 2006, la municipalidad de Santiago, al mando del Alcalde Raúl Alcaíno, lanzaron un proyecto de remodelación del Parque O’Higgins, que contemplaba la reforestación de 7.5 hectáreas. Esto implicaba la demolición de los locales y lugares del pueblito, con la promesa de tener un nuevo lugar donde seguir trabajando. Quedaron así reducidas a escombros la torre El molino, los restoranes Pagoda, La Tuna (local que en sus tiempos reunía a importantes representantes de la música bailable nacional y con capacidad para 600 personas, de Jueves a Domingo, el local permanecía repleto), El estribo. Hoy quedan solo nueve locales donde trabajan entre 60 y 70 personas además de los tradicionales museos que quedan como testimonio histórico. El alcalde declaraba al iniciar el proyecto "es importante sensibilizar a la opinión pública, sensibilizar a los locatarios (...) y a las empresas privadas para que nos colaboren en recuperar el parque, que es el más grande de la Región Metropolitana". La principal motivación para la remodelación era reforzar la seguridad que era un motivo para la disminución de visitantes. La intervención en el parque durará un total de 15 años y estará en manos de la empresa Polis, asesorada por Sasaki –encargada entre otras cosas de la rehabilitación del Central Park, del Parque Washington y de la villa olímpica de Beijing para los juegos olímpicos del 2008-.
Por: Alvaro Paredes Orellana.
Quinta Observación...
El pueblito guarda algunos secretos e historias que no mucha gente conoce. Hay aún personas que están en el pueblito desde sus comienzos, más de 30 años. Gente que ha formado familia y han construido una muy peculiar historia de tradición. Detallaré ahora detalles del liceo que se encuentra en el pueblito y alguna que otra anécdota que guarda el pueblito.
Algo que no es sabido por mucha gente, pero si lo comentan con cierto orgullo los locatarios, es cuando asistió al pueblito el Papa Juan Pablo II en el año 1987, en Santiago el Papa asistía para dar la ceremonia de beatificación de Sor Teresa de Los Andes, cuando luego de la represión militar a los grupos de manifestantes dijo su frase “el amor es más fuerte”, que quedó en la historia. En su paso por el pueblito, se cambió de ropa en la capilla y rezó.
Un lugar importante dentro del pueblito es el liceo Achiga Comeduc, un liceo técnico profesional, que entre otras cosas, promueve la gastronomía tradicional chilena y posee todas las instalaciones para tal efecto. Con más de 700 alumnos, promueve las tradiciones y deja a sus alumnos trabajando como chefs, asistentes, en labores turísticas, en importantes hoteles o lugares turísticos. Con el nuevo plan del municipio por renovar el pueblito, también se ve afectado el liceo. El municipio alega que serán trasladados a otro lugar con las instalaciones necesarias. Sin embargo, profesores y alumnos alegan que en ningún otro lugar tendrán las instalaciones ni el lugar necesario para cumplir con las actividades del liceo, además, el municipio aún no da respuesta de donde serán trasladados. Autoridades del liceo cuentan que el recinto antes pertenecía a Inacap, y fue utilizado luego como liceo con la intención de que llegaran allí jóvenes de las periferias gracias a su ubicación céntrica, por lo tanto, el traslado afectaría a esta situación.
El alumnado en general, por lo que se puede observar, tiene mucho respeto y cierto cariño por el pueblito, el liceo, al no poseer un patio propio, se sirve de la calle del pueblito para que sus alumnos salgan a recrearse. Ahí los alumnos disfrutan de las escasas áreas verdes, del aire libre y consumen en varios locales que les hacen precios especiales. Existe, al igual que en el pueblo completo, una unidad muy clara, los alumnos forman un grupo uniforme y se nota una clara identidad con respecto a la formación del liceo. Los alumnos alegan que no quieren perder lo que significa su Colegio, les provee una formación única y de calidad, las postulaciones al Colegio son bastante estrictas y exigen cierto interés por la gastronomía y por una formación bilingüe.
Por: Alvaro Paredes Orellana.
Algo que no es sabido por mucha gente, pero si lo comentan con cierto orgullo los locatarios, es cuando asistió al pueblito el Papa Juan Pablo II en el año 1987, en Santiago el Papa asistía para dar la ceremonia de beatificación de Sor Teresa de Los Andes, cuando luego de la represión militar a los grupos de manifestantes dijo su frase “el amor es más fuerte”, que quedó en la historia. En su paso por el pueblito, se cambió de ropa en la capilla y rezó.
Un lugar importante dentro del pueblito es el liceo Achiga Comeduc, un liceo técnico profesional, que entre otras cosas, promueve la gastronomía tradicional chilena y posee todas las instalaciones para tal efecto. Con más de 700 alumnos, promueve las tradiciones y deja a sus alumnos trabajando como chefs, asistentes, en labores turísticas, en importantes hoteles o lugares turísticos. Con el nuevo plan del municipio por renovar el pueblito, también se ve afectado el liceo. El municipio alega que serán trasladados a otro lugar con las instalaciones necesarias. Sin embargo, profesores y alumnos alegan que en ningún otro lugar tendrán las instalaciones ni el lugar necesario para cumplir con las actividades del liceo, además, el municipio aún no da respuesta de donde serán trasladados. Autoridades del liceo cuentan que el recinto antes pertenecía a Inacap, y fue utilizado luego como liceo con la intención de que llegaran allí jóvenes de las periferias gracias a su ubicación céntrica, por lo tanto, el traslado afectaría a esta situación.
El alumnado en general, por lo que se puede observar, tiene mucho respeto y cierto cariño por el pueblito, el liceo, al no poseer un patio propio, se sirve de la calle del pueblito para que sus alumnos salgan a recrearse. Ahí los alumnos disfrutan de las escasas áreas verdes, del aire libre y consumen en varios locales que les hacen precios especiales. Existe, al igual que en el pueblo completo, una unidad muy clara, los alumnos forman un grupo uniforme y se nota una clara identidad con respecto a la formación del liceo. Los alumnos alegan que no quieren perder lo que significa su Colegio, les provee una formación única y de calidad, las postulaciones al Colegio son bastante estrictas y exigen cierto interés por la gastronomía y por una formación bilingüe.
Por: Alvaro Paredes Orellana.
Cuarta Observación...
En esta oportunidad, las observaciones que mostraré se centrarán más en una investigación, que considera una reconstrucción histórica del pueblito del Parque O’Higgins vista en un contexto comparándolo con Santiago en cuanto a cambios culturales, a continuación, un poco de su historia.
La historia del pueblito del Parque O’higgins se remonta a los años 50, la familia Cousiño -fundadora de la totalidad del Parque Cousiño, luego llamado Parque O’higgins- donó los terrenos del actual pueblito al municipio de Santiago con la intención de que hubiera un espacio recreacional para el pueblo, para la gente más humilde de la capital. El parque Cousiño fue hecho con muchos recursos por Luis Cousiño Squella a mediados del siglo XIX y fue dado como un regalo a la capital. En 1972, Salvador Allende deseó renombrarlo con el nombre del mayor héroe nacional y pasó a llamarse Parque O’Higgins, misma actitud que había tomado antes Pedro Aguirre Cerda al cambiarle el nombre a la Alameda de las delicias por el nombre del libertador.
En el año 72 –el mismo año en que el ex Parque Cousiño pasó a llamarse Parque O’higgins- así como afirman locatarios, el Presidente Fidel Castro, con recursos del Estado cubano y con mano de obra cubana, construyó Gran parte de la infraestructura del pueblito y la donó al entonces Presidente de Chile, Salvador Allende. Este sería un lugar para el pueblo, un lugar recreacional, que promoviera las tradiciones chilenas. Esto se habla entre los locatarios, algunos afirmándolo convencidamente, otros viéndolo como una leyenda prácticamente. La construcción del Parque Cousiño, le dio un cambio cultural importante a Santiago, se convirtió en epicentro de la vida social y fue frecuentado por jóvenes y deportistas. El parque se llenaba de las tradicionales victorias y ahí se exhibían los primeros automóviles que llegaban a Chile.
El pueblito lleva más de 30 años de historia, y ha pasado momentos muy complicados, pero aún, a pesar de encontrarse en su momento más difícil, sigue en pie.
Por: Alvaro Paredes Orellana.
La historia del pueblito del Parque O’higgins se remonta a los años 50, la familia Cousiño -fundadora de la totalidad del Parque Cousiño, luego llamado Parque O’higgins- donó los terrenos del actual pueblito al municipio de Santiago con la intención de que hubiera un espacio recreacional para el pueblo, para la gente más humilde de la capital. El parque Cousiño fue hecho con muchos recursos por Luis Cousiño Squella a mediados del siglo XIX y fue dado como un regalo a la capital. En 1972, Salvador Allende deseó renombrarlo con el nombre del mayor héroe nacional y pasó a llamarse Parque O’Higgins, misma actitud que había tomado antes Pedro Aguirre Cerda al cambiarle el nombre a la Alameda de las delicias por el nombre del libertador.
En el año 72 –el mismo año en que el ex Parque Cousiño pasó a llamarse Parque O’higgins- así como afirman locatarios, el Presidente Fidel Castro, con recursos del Estado cubano y con mano de obra cubana, construyó Gran parte de la infraestructura del pueblito y la donó al entonces Presidente de Chile, Salvador Allende. Este sería un lugar para el pueblo, un lugar recreacional, que promoviera las tradiciones chilenas. Esto se habla entre los locatarios, algunos afirmándolo convencidamente, otros viéndolo como una leyenda prácticamente. La construcción del Parque Cousiño, le dio un cambio cultural importante a Santiago, se convirtió en epicentro de la vida social y fue frecuentado por jóvenes y deportistas. El parque se llenaba de las tradicionales victorias y ahí se exhibían los primeros automóviles que llegaban a Chile.
El pueblito lleva más de 30 años de historia, y ha pasado momentos muy complicados, pero aún, a pesar de encontrarse en su momento más difícil, sigue en pie.
Por: Alvaro Paredes Orellana.
30/4/09
Quinta observación
En esta ocasión el pueblito no ha cambiado mucho sigue tan monótono como siempre, me pregunto como será trabajar en este lugar, debe ser totalmente aburridor y monótono estar todo el día en este lugar.
Los escolares como siempre llenan el lugar con sus juegos y su risa, aparte que ellos son los que consumen en estos locales, completos, sopaipillas, y papas fritas principalmente debido a que estos productos están a precios accesibles.
También andan unos guardias los cuales solo se pasaban, pero solo eso, no estoy seguro hasta que punto cumplirán su función.
Como es visto hace rato este lugar esta cada vez mas en decadencia no se ve gente que venga a disfrutar en el, y no esta del todo atractivo como para venir a disfrutar el terreno esta demasiado ajado y descuidado, supuestamente se esta remodelando, lo que me explica la presencia de los obreros.
realizada el día 30 de abril por Alfredo Meza.
Los escolares como siempre llenan el lugar con sus juegos y su risa, aparte que ellos son los que consumen en estos locales, completos, sopaipillas, y papas fritas principalmente debido a que estos productos están a precios accesibles.
También andan unos guardias los cuales solo se pasaban, pero solo eso, no estoy seguro hasta que punto cumplirán su función.
Como es visto hace rato este lugar esta cada vez mas en decadencia no se ve gente que venga a disfrutar en el, y no esta del todo atractivo como para venir a disfrutar el terreno esta demasiado ajado y descuidado, supuestamente se esta remodelando, lo que me explica la presencia de los obreros.
realizada el día 30 de abril por Alfredo Meza.
28/4/09
6ª observación al Pueblito del Parque O'Higgins
6ª Observación al Pueblito del Parque O'Higgins:
Esta es mi observación número seis, la cual fue realizada hoy día martes 28 de abril.
Uno de las cosas que puede observar, que me llama la atención, fue que puede notar que al principio había una caseta de una línea de radio taxis, de la cual nunca me había percatado.
Además me parecer percibir que el comportamiento de la sociedad del lugar (en términos sociológicos) sigue totalmente igual, desde el primer día que lo visite, parece no variar en lo absoluto de lunes-viernes, variando con poca intensidad los fines de semana.
¿Por qué sucederá eso? Es una de las preguntas que acuden a mi cabeza una vez más, la cual aun no logro descifrar, ¿por qué este comportamiento de la sociedad en este lugar?, ¿qué es acaso nos olvidamos de estos lugares, tan llenos de tradición el resto del año, cuando no es 18 de septiembre?, ¿acaso no sabemos valorar la importancia de nuestra identidad como sociedad, en todo momento del año?
Lo que más me parece grave (sin desmerecer lo antes mencionado), fue que una vez más puede observar la inhesta de alcohol a plena luz del día, hecho grave, si consideramos que es día martes, y más aun cuando en el lugar se ubica un establecimiento que pretende formar a niños, que se esperar que guíen la sociedad en un futuro. Sera ellos precisamente a los cuales les estamos dando un mal ejemplo de comportarnos en sociedad, quienes tomen las riendas y guíen a esta sociedad en un medio plazo, quizás a 15 años.
Todo lo anterior lo digo con plena certeza, ya que me he estado acotando a este hecho, en el último tiempo, he observado este comportamiento. Además sabemos que los niños, en especial los con menor edad, repiten exactamente todo lo que ven, es por esto que hago especial énfasis en este punto, si no basta con que cualquiera que lea esta simple observación, tenga un hermano más pequeño se detenga y observe que su hermano menor, realiza exactamente lo que él hace.
Así mismo ocurre con los niños más pequeños de nuestra sociedad, que no tienen un hermano más grande, se dedican a imitar lo que sucede en su entorno, lo cual luego se transforma en un círculo vicioso.
Por: Simón Andrés Ortega Martí
Esta es mi observación número seis, la cual fue realizada hoy día martes 28 de abril.
Uno de las cosas que puede observar, que me llama la atención, fue que puede notar que al principio había una caseta de una línea de radio taxis, de la cual nunca me había percatado.
Además me parecer percibir que el comportamiento de la sociedad del lugar (en términos sociológicos) sigue totalmente igual, desde el primer día que lo visite, parece no variar en lo absoluto de lunes-viernes, variando con poca intensidad los fines de semana.
¿Por qué sucederá eso? Es una de las preguntas que acuden a mi cabeza una vez más, la cual aun no logro descifrar, ¿por qué este comportamiento de la sociedad en este lugar?, ¿qué es acaso nos olvidamos de estos lugares, tan llenos de tradición el resto del año, cuando no es 18 de septiembre?, ¿acaso no sabemos valorar la importancia de nuestra identidad como sociedad, en todo momento del año?
Lo que más me parece grave (sin desmerecer lo antes mencionado), fue que una vez más puede observar la inhesta de alcohol a plena luz del día, hecho grave, si consideramos que es día martes, y más aun cuando en el lugar se ubica un establecimiento que pretende formar a niños, que se esperar que guíen la sociedad en un futuro. Sera ellos precisamente a los cuales les estamos dando un mal ejemplo de comportarnos en sociedad, quienes tomen las riendas y guíen a esta sociedad en un medio plazo, quizás a 15 años.
Todo lo anterior lo digo con plena certeza, ya que me he estado acotando a este hecho, en el último tiempo, he observado este comportamiento. Además sabemos que los niños, en especial los con menor edad, repiten exactamente todo lo que ven, es por esto que hago especial énfasis en este punto, si no basta con que cualquiera que lea esta simple observación, tenga un hermano más pequeño se detenga y observe que su hermano menor, realiza exactamente lo que él hace.
Así mismo ocurre con los niños más pequeños de nuestra sociedad, que no tienen un hermano más grande, se dedican a imitar lo que sucede en su entorno, lo cual luego se transforma en un círculo vicioso.
Por: Simón Andrés Ortega Martí
27/4/09
pueblito parque ohiggins (obs.nº4)
Nuevamente de paso por el pueblito, esta vez un día martes, al entrar no note nada destino de las otras veces, la misma cantidad de gente vendiendo en la puerta y con los mismos productos, en la entrada, una pareja de pololos discutiendo fue lo mas novedoso que me toco ver en esta jornada, me adentre en el pueblito, y camine por el mismo y único camino de siempre, no se veía nada nuevo pero había menos gente aun que las otras veces, ya que no vi ningún escolar en el lugar, cosa rara ya que son ellos los visitantes que mas se ven en los días de semana.
Seguí por el camino y ahí estaban, los mismos locales abiertos de siempre ofreciendo sus menús, vacíos como es de costumbre, un poco aburrido seguí mi camino hasta llegar frente a la pileta, estaba sucia como siempre, esta vez no me detuve ahí y seguí caminando, rato después llegue donde están los materiales de construcción, habían obreros trabajando, unos martillando algo y otros haciendo cemento.
Después de un rato retrocedí por el mismo camino, hasta llegar a unos árboles que hay en la orilla ahí me quede un momento, disfrutando de la sombra viendo a las palomas volar de un lado a otro, nada novedoso paso, así que me pare y seguí mi rumbo hasta el portón de salida, el mismo imponente portón de salida de siempre.
Por Claudio Montecinos
Seguí por el camino y ahí estaban, los mismos locales abiertos de siempre ofreciendo sus menús, vacíos como es de costumbre, un poco aburrido seguí mi camino hasta llegar frente a la pileta, estaba sucia como siempre, esta vez no me detuve ahí y seguí caminando, rato después llegue donde están los materiales de construcción, habían obreros trabajando, unos martillando algo y otros haciendo cemento.
Después de un rato retrocedí por el mismo camino, hasta llegar a unos árboles que hay en la orilla ahí me quede un momento, disfrutando de la sombra viendo a las palomas volar de un lado a otro, nada novedoso paso, así que me pare y seguí mi rumbo hasta el portón de salida, el mismo imponente portón de salida de siempre.
Por Claudio Montecinos
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